¡Y se hizo la luz!
Bueno, no... en realidad, se hizo éste blog.
Que no es que tenga demasiadas luces que digamos.
Si por alguna mística alineación planetaria llegara algún lector a ésta entrada (...y algo me dice, extrañamente, que la hay) espero no decepcionarlo con tan estruendoso comienzo.
Acá va de nuevo. ¿Te sirvo un té, un café, por mientras?
Ponete cómodo. Es ahora cuando me gustaría hablarte de la fascinante inspiración que me llevó a la invención de éste blog.
Pero no sería cierto. En sí, lo que lees acá es solo un pensamiento materializado de hace unos momentos en la ducha.
Sin más vueltas, por acá va a haber plasmado, sea lo que sea, que transite por mi mente.
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